28 jun 2012

América Latina es una región con opciones de inversión


La situación en Europa, los nuevos acuerdos comerciales del Perú con la Unión Europea, la consolidación de los mercados regionales en América Latina y la determinación del gobierno argentino en relación a la Repsol, son algunos de los temas analizados por el internacionalista, abogado y analista político José Torres Iriarte en la entrevista para la red social Generacción realizada por nuestro colaborador Juan Cruz Castiñeiras.



¿Cómo analiza la situación en Europa ya que Sarkozy se fue de Francia, Rodríguez Zapatero no está más en España lo mismo que Berlusconi en Italia? ¿Cómo avizoras los próximos años en Europa?

Pienso que la crisis económica europea se ha manifestado en el campo político con los relevos de los jefes de estado y de gobierno. La derrota del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en España, la salida de Silvio Berlusconi en Italia y la victoria del socialismo francés, es una clara respuesta que los europeos ante la crisis económica quieren apostar por el cambio político aunque ese sea un cambio en diferentes direcciones.
En España es la derecha la que gobierna y en Francia es la izquierda la que ha vuelto al gobierno luego de un largo período de ausencia.

¿Cómo se posicionaría el Perú frente a esta realidad europea?

Yo creo que la relación del Perú, incluso, de América Latina y el Caribe con la Unión Europea se manifiestan en el campo político y en la cooperación.
En el campo de las inversiones hay una cercanía a través de España que es la principal inversión europea en la región y en el Perú en particular.
En términos generales América Latina está no se si blindada o no tiene capacidad de respuesta ante los influjos de la crisis europea y los posibles riegos de una crisis en América Latina.
A diferencia de los años 80 -que América Latina se sumergió en la hiperinflación y la crisis de la deuda- en estos últimos años América Latina tiene capacidad y una serie de fortalezas. Tiene su economía saneada, tiene equilibrio fiscal, tiene reservas internacionales en el caso de Perú más de 58 mil millones de dólares.
Los efectos de la crisis europea en el corto o mediano plazo no van a tener mayor impacto en nuestras economías.

¿Piensas que el Perú tiene que tratar solo con la Unión Europea o lo tiene que hacer con el conjunto de países de la Comunidad Andina de Naciones (CAN)?

Está en período de aprobación el Tratado de Libre Comercio suscrito entre el Perú y la Unión Europea. Justamente se ha logrado este objetivo sin necesidad de contar con el consenso de la Comunidad Andina y sin contar con una negociación conjunta de los países andinos.
Esto ha generado una división política y un enfrentamiento en la Comunidad Andina porque se planteó una negociación de los cinco miembros en su momento, de los cuatro integrantes de la región andina porque Venezuela se ha apartado, quedaron Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia. El gobierno peruano ha decidido actuar en la forma bilateral y ha logrado ese objetivo.
De tal modo que estamos a pocas semanas de que el Parlamento Europeo como corresponde de su respaldo con voto mayoritario para la vigencia del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre el Perú y la Unión Europea.

¿Por qué en este contexto de crisis internacional que afecta a varios países de Europa -incluso a países de América como Argentina- en el Perú la situación económica no está afectada como en otros lados?

En el caso de Perú los fundamentos macroeconómicos son sólidos, hay un manejo responsable de la economía y la salud fiscal del presupuesto dan buenas señales.
El país ha aprendido de los errores del pasado cuando los presupuestos se financiaban con endeudamiento externo o con inflación. Ahora el presupuesto tiene un superávit, hay reservas internacionales la inflación no pasa de un tres por ciento anual, y se han eliminado los subsidios. La lucha contra la pobreza tiene otra componente que es la focalización del gasto.
En el caso de Argentina creo que el manejo de sus finanzas públicas, de acuerdo a los estudios internacionales y a muchos académicos, no es el mejor. De alguna manera, siempre está latente el riesgo de que Argentina pueda estar inmersa en una crisis financiera en corto o mediano plazo.

La expropiación de parte de la presidenta argentina a la empresa Repsol YPF, ¿Puede hacer peligrar las inversiones en el continente?

Los inversionistas tienen que entender que América Latina es una región con opciones de inversión. Antes, lo que ocurría en un país de América Latina era reflejo de lo que podía ocurrir en toda la región, pero ahora los inversionistas diferencian las economías de los países a invertir.
Tienen en claro que Perú, Colombia y Chile -en el campo de las inversiones- son seguros lo mismo que Brasil. Tal vez no lo sea tanto Argentina, incluso, tal vez Uruguay.
La Argentina está demostrando un manejo irresponsable de sus finanzas públicas y un mal trato al capital extranjero.

Este año si no vuelve a haber una postergación se va a realizar la cumbre ASPA entre los países de América y los países árabes, ¿Qué representa el mercado árabe para el Perú?

En realidad el mercado árabe es muy interesante, tienen cifras económicas que podrían señalar eso, estamos hablando más bien de una promesa y una posibilidad. Las relaciones con el mercado árabe hay que fortalecerlas como pasó hace 20 años con el Asia Pacífico, el Perú logró su inserción la APEC y ahora estamos potenciando la relación con la cuenca del Asia Pacífico.
Primero, se dio este diálogo político, este acercamiento empresarial y en los próximos años se van a manifestar las cifras favorables al Perú.

¿Las relaciones con Asia como se repotencializan ya que es un mercado importante para el Perú?

Lo es porque la República Popular China es muy importante para nuestra economía. Además, porque el TLC con China, Corea del Sur, Japón y otros países, son una clara señal que para el gobierno peruano y para su política comercial el mercado asiático reviste la mayor importancia.

Teodoro Núñez Ureta: 100 años después


Wilfredo Pérez Ruiz (*)

 El 1 de abril se cumplieron 100 años del nacimiento del renombrado escritor, pintor, acuarelista, caricaturista y muralista arequipeño Teodoro Núñez Ureta (1912 – 1988), reconocido como uno de los mejores exponentes del arte en el Perú del siglo XX. Un hombre sencillo, múltiple y de espíritu revolucionario.


Núñez Ureta, durante una entrevista con la prensa, se definió así: “…En verdad, soy un pintor peruano de lo peruano, buscando lo universal y permanente a través de lo característico y lo perecedero. Y lleno de amor, de violencia, de indignación y de esperanza por el país en el que vivo”. La inagotable sensibilidad y disconformidad que lo caracterizó está plasmada en su amplia producción artística y literaria.

Su formación pictórica fue autodidacta. Salía al campo a pintar solo o acompañado de su familia y del maestro Enrique Masías Portugal –conocido como “el padre de la pintura puneña”- quien alentó su dedicación por las artes plásticas al advertir su habilidad sobresaliente para el retrato y el paisaje. En su adolescencia practicaba la acuarela con su hermano, el artista arequipeño Alejandro Núñez Ureta.

Sus estudios los desarrolló gracias a que su padre, Pedro Núñez Ponce, trabajó en la antigua librería Emmel (Arequipa). Así accedió a libros sobre arte europeo. Hizo dibujos acerca de Francisco de Goya, Rembrandt Van Rijn y Diego Velázquez que, actualmente, están conservados por la Asociación Cultural Perú Arte Valor.

Con el artículo costumbrista "La abuela" obtuvo el Premio Nacional de Periodismo (1943). Ese mismo año, gracias al auspicio de la Fundación Guggenheim, viajó a Estados Unidos. Se estableció en Lima desde 1950 y ganó el Premio Nacional de Cultura “Ignacio Merino” (1959) por el mural labrado en el Ministerio de Economía (1954) denominado "Construyendo el Perú" -en la técnica de pintura al fresco- considerada por los especialistas como una de sus obras cumbres.

En nuestra metrópoli sus murales se lucen en el edificio del Ministerio Público (ex Ministerio de Educación). Se trata de un extenso fresco titulado “Historia de la educación” (trabajado a mediados de 1950) que incluye la presencia del literato indigenista José María Arguedas. De igual forma, en el Panteón de los Próceres se aprecia un maravilloso mural que muestra un grupo de combatientes enarbolando la bandera nacional. En la sede del Banco Continental en San Isidro podemos ver los murales “Mesa callejera” y “Mercado popular”. Por último, el Palacio Municipal de Miraflores exhibe dos murales recreativos de los distintos escenarios de esa comuna elaborados en 1960. En 1993, todos sus murales fueron declarados Patrimonio Cultural de la Nación por el Instituto Nacional de Cultura (INC).

Antonio Muñoz Monge, en su artículo “El Perú como mural”, precisa: “…Abordó con igual sensibilidad, lucidez e inteligencia, la pintura, la creación literaria, el periodismo, el ensayo. Fue doctor en letras y filosofía. A través del arte, Teodoro Núñez Ureta ha expresado su realidad, su rica personalidad, su humanismo, su vida intensa, generosa y creativa”.

Se desempeñó con brillo en importantes cargos públicos y privados. Fue director de la Escuela Nacional de Bellas Artes de Lima (1973–1976) y presidente de la Asociación Nacional de Escritores y Artistas (1978-1980). Su producción estética se ha presentado en Chile, Venezuela, Panamá, México, Canadá, Estados Unidos, Rusia, Suecia y Bulgaria.

Autor de los libros "Academismo y arte moderno" (1945); "David Alfaro Siqueiros" (1976); "Pintura contemporánea peruana", dos volúmenes, (1975–1976); "La vida de la gente" (1982), en donde reproduce 68 acuarelas y 35 dibujos, encaminados a narrar tipos sociales y tradiciones. Su cuento "La waytacha" (1980), que él me obsequió, ésta traducido al ruso, inglés y búlgaro. Allí presenta –a través de un poético simbolismo- las frustraciones del campesino de la urbe e induce al amor por la tierra.

No fueron ajenos los merecidos reconocimientos oficiales del estado peruano. Durante el segundo gobierno del presidente Fernando Belaúnde Terry (1980 – 1985) es condecorado con la Orden "El Sol del Perú" en el grado de Gran Cruz y con la Medalla del Congreso de la República en el grado de Comendador. En el atardecer de su existencia recibió las Palmas Magisteriales en el grado de Amauta (1988).

Un artista rebelde, contestatario e iconoclasta. Omar Zevallos Velarde, refiere en su nota “La poderosa caricatura de Teodoro” un episodio expresivo de su actitud contestaría: “…Allí está esa notable caricatura que hizo en 1981, sobre la invasión inglesa a las Islas Malvinas publicada en el diario ‘El Observador’, en la que se ve a Margareth Thatcher como un jinete del apocalipsis. Esa fue la última caricatura que publicó”.

Fue inolvidable mi encuentro en su acogedora casa de Miraflores una tarde de verano de 1984. En amena conversación traté a este creador multifacético de personalidad cálida, modesta y hablar sereno. Siempre advirtió una visible sensibilidad y emoción social con el acontecer del país. Conoció de cerca la pobreza, la arbitrariedad y la postergación de las comunidades alejadas de la capital.

Tuvo la gentileza de regalarme un boceto a carboncillo que me llevaría –muchos años más tarde y con ocasión de escribir estas líneas- a tratar a su protagonista, el pintor de estilo realista Bruno Portuguez Nolasco (Chorrillos, 1956), quien forjó cercana vinculación con Francisco (Pancho) Izquierdo López. Teodoro sacó un dibujo, colocó la fecha y firmó, así llegó a mis manos un esbozo -hecho en 1960- de un chico de nombre Bruno. Me detalló de su hábito de hacer pasar a su taller, para hacerlos posar, a los niños que tocaban su puerta y luego les daba una propina o compraba sus productos.

Dicho dibujo tiene una historia singular y, probablemente, única en la relación entre dos artistas. Portuguez comenta: “Yo estaba en una guardería para niños hijos de pescadores. La directora era una sueca, no recuerdo su nombre, que invitó al gran pintor Teodoro Núñez Ureta a que fuera a la guardería a dibujar niños porque a éste le gustaba. Y cuando  yo tenía cuatro años me dibujó”.

En reciente visita a la casa de Bruno me contó que una amiga, al acudir a su taller, aseguró que el pequeño retratado era él. Así surge su interés por conocer a Teodoro, quien le obsequió uno de los originales con esta dedicatoria: “Este es un reencuentro emocionante. Este niño es ahora un pintor de verdad. Y estoy seguro de su camino ascendente y de su triunfo artístico. Pero hay que mantener en el alma el niño que fuiste” (abril, 1987).

Era un momento conmovedor y ambos artistas se abrazaron. Antes de concluir la cita, Portuguez le pidió un favor: “Esos treinta minutos que le di hace 26 años, quisiera que me los devuelva”. Núñez aceptó y el joven Bruno hizo el último retrato en vida del maestro que le entregó con esta anotación: “A don Teodoro Núñez Ureta por su vida y obra con cariño” (12 de noviembre de 1987).

Este afable y original pintor chorrillano tiene gratificantes recuerdos de Teodoro: “Sabía   ser alegre, pero era la ternura lo que primaba en él; se sentía cuando conversaba, cuando miraba, en sus cuadros, en la luz de su gran taller. También había dado testimonio de su ira, de su rebeldía ante la injusticia contra los débiles, contra la explotación del hombre, de su pueblo. Todo eso lo plasmó sabiamente en sus dibujos, en sus pinturas y en sus murales”.

La obra de Teodoro Núñez Ureta amerita entenderse y valorarse, entre otras consideraciones, por la dimensión de su rebeldía. Su legado -sublevante y crítico- presenta una mirada singular, aguda y sátira de la diversidad cultural del Perú y, además, contribuye a forjar ese sentimiento de identidad necesario para lograr nuestro acercamiento, aceptación e integración colectiva. Mi homenaje a tan insuperable peruano.

(*) Docente, conservacionista, consultor en temas ambientales, miembro del Instituto Vida y ex presidente del Patronato del Parque de Las Leyendas – Felipe Benavides Barreda. http://wperezruiz.blogspot.com/

La falsa preocupación por el medio ambiente


  Juan Sheput Moore (*)

De qué magnitud habrá sido la descomposición ambiental en nuestro país que el Perú ha pasado del puesto 31 al 81 en el reciente Índice de Desempeño Ambiental 2012 que hace poco ha publicado la Universidad de Yale.



El Índice de Desempeño Ambiental (EPI por sus siglas en inglés) es uno de los trabajos más serios y profesionales del mundo en materia del medio ambiente. Sus resultados y recomendaciones son motivo para la discusión y debate en los países con una mínima institucionalidad y también son fuente para políticas públicas de protección del medio ambiente y la biodiversidad.

En el Perú este indicador pasa desapercibido. No porque no se conozca (sería el colmo de nuestra debacle político-económico-académica que no se conociera), sino porque se evita el dar a conocerlo. Es un informe incómodo para los cortoplacistas, los mercantilistas y los pequeños empresarios que prefieren la gigantesca ganancia antes que el futuro del país.

No dudo de los resultados del EPI 2012. Durante el gobierno del  Dr. Alan García la política ambiental ha sido nefasta. Concesiones abusivas en la selva, leyes de pesca que lotizan el mar peruano a perpetuidad, deterioro de las fuentes de agua, incremento de la informalidad, desprecio por las energías renovables, aumento de los cultivos industriales, inseguridad alimentaria es parte de la herencia de un gobierno mediocre que trabajó sólo en función de la riqueza inmediata, sin visión de futuro. El continuismo de la misma línea por parte del señor Ollanta Humala nos confirma en la percepción que tiene el mundo sobre nuestro deterioro ambiental.

Es paradójico que durante el gobierno anterior se creara el Ministerio del Ambiente y en paralelo el Perú descienda 50 posiciones en el Índice de Desempeño Ambiental de la Universidad de Yale. Con excepción de la gestión del Dr. Ricardo Giesecke, esta cartera ha estado a cargo de personas que utilizaron su formación científica o jurídica para justificar los atropellos al medio ambiente, aprovechando del desconocimiento generalizado sobre el tema. Allí están las consecuencias, el Perú se debate en las honduras de la destrucción ambiental.

Hay enormes desafíos de por medio para lograr un desarrollo sostenible. Uno de ellos es la minería. El Perú sufre las consecuencias de la explotación minera, formal e informal. Tanto daño han hecho a nuestras poblaciones los formales en Choropampa, Moquegua y Tacna como los informales en Puno y Madre de Dios. Es hora de que se debata qué tipo de desarrollo queremos, o el que apuesta por la explotación de sus recursos naturales o el que se inclina por la vía de conservarlos y hacer de los lugares que los contienen un capital de la humanidad.

El gobierno anuncia la creación de una comisión para mejorar las normas ambientales. No es necesaria, bastaría con que se cumplan las leyes vigentes o que no se retuerza mediante el reglamento el espíritu legislativo. Aquí se arman reservorios en cabeceras de cuencas, lo que prohíbe la Ley de Aguas y se ignora la consulta a los pueblos, que indica la Ley de Consulta Previa. Así seguiremos construyendo nuestra propia destrucción, acabando con uno de los sistemas ambientales más hermosos y completos del mundo.

(*) Ingeniero Industrial, analista político, Secretario Nacional de Política de Perú Posible y consejo presidencial en la gestión del presidente Alejandro Toledo Manrique (2001-2006).

Esperanza Gambetta de Carrera: El alma de Tacna en Lima


  Juan Herrera Tello (*)

En lo que va de mi vida, he tenido la suerte de conocer personas que siempre han estado vinculadas con la historia; los tacneños en especial, que guardan el legado de sus ancestros, las vivencias de ellos y, especialmente, el patriotismo arraigado desde la cuna, por lo que saben de sus padres: los ex plebiscitarios de Tacna y Arica, de quienes he tenido el honor de ser su abogado.



Una de esas personas que nos ha dejado recientemente es Esperanza Gambetta, nacida en Lima por la expulsión de su familia de los territorios ocupados por Chile. Ella guardaba siempre en el corazón el “Alma de Tacna”, y en su sangre el patriotismo y fidelidad a nuestra nación como toda mujer tacneña.

La imagen del cautiverio y la historia a flor de labios de lo que sufrió la familia Gambetta en la terrible chilenización de su tierra, fue siempre un tema a tratar cuando la conocí en 1993 por las negociaciones que culminaron en las Convenciones de Lima. Por la señora Gambetta entré a conocer la historia directamente al presentarme a muchos de los ex plebiscitarios de Tacna y Arica que aún estaban entre nosotros.

Sus ojos claros y cabello largo, aunque siempre recogido, daban en ella un aspecto señorial y altivo. Su presencia llenaba los amplios salones del Club Tacna y siempre era requerida y hasta asediada para resolver los problemas que podrían presentarse para celebrar alguna de las ceremonias patrióticas que se conmemoraban en esta institución.

El presidente de los ex plebiscitarios en Lima, Guido Velásquez Gil, junto con el desaparecido historiador Gustavo Pons Muzzo, me presentaron al Club Tacna para optar mi calidad de socio. Esa partida de nacimiento como tacneño fue revisada por doña Nilda Gambetta, dama de entrañable garbo y distinción con su sobrina Esperanza quienes me calificaron para aquella petición. El honor fue mayor cuando a proposición de doña Esperanza integré más adelante la Junta Directiva que presidiera Nilo Marchand Onetto.
 
Las conversaciones en casa de doña Esperanza se hacían interminables gracias al acogedor lugar en la cocina en el que siempre había algo para sus visitas. Su frase “tomemos el café en la cocina porque estamos en familia” era el inicio de internarse en la historia, en los consejos de madre y hablar de política, porque la señora Esperanza Gambetta conocía y estaba al tanto de todo. Su cultura y educación eran amplísimas. Yo admiraba esa facilidad de palabra y, especialmente, su franqueza al expresarse, además alzaba la voz cuando algo no le gustaba, pero con una sutileza que inspiraba respeto.

Esperanza Gambetta ayudaba, y no se cansaba de estar presta siempre a los requerimientos de aquellos que la necesitaran, si la ayuda fuese una carrera universitaria, ella hubiese tenido con seguridad el grado de doctora. No podía estar desocupada, siempre había algo que hacer. Recuerdo verla en el homenaje que Barranco hiciera a Gustavo Pons Muzzo, junto con otra persona paseamos por una alameda que daba al mar y al llegar allí se sentía tan feliz, tranquila y ante la inmensidad del océano, meditaba sobre la vida y su presencia en la tierra.

Si el cáncer minó su cuerpo, no pudo jamás doblegar su temple y personalidad, y a pesar de estar en cama sus últimos días, siempre se mantenía con ese aire señorial y con la sonrisa de madre cuando manda a un hijo a la cama. Sus hijos, su orgullo más preciado, eran su centro de vida, uno de ellos Fernando Carrera Gambetta le dedica su tesis de magister realizada en Costa Rica.    

En una de mis últimas visitas a su domicilio, lamentaba no poder atenderme como ella siempre lo hacía, y me obsequió un plato conmemorativo del XXV aniversario de la reincorporación de Tacna al Perú, en él se observan en fino grabado las obras que se realizaron en la ciudad en 1954, y en el centro el escudo del Perú y las imágenes de Manuel A. Odría y su esposa. Me dijo en aquella oportunidad “te tengo un regalito, porque sé que los vas a conservar y te hará recordar a Tacna, la bolsa la abres cuando estés fuera de la casa, porque no acepto devoluciones”. Desde que me lo entregara, aquel plato está en el centro de mi biblioteca, presidiendo todos mis libros que uso para mis trabajos, y hoy que lo contemplo no solo me recuerdan Tacna, sino a la señora Gambetta.

Al mirar su rostro en algunas de las fotografías -que me tomara a su lado después de una charla que diera en el Club Tacna- me vienen a la memoria los momentos compartidos con esta mujer admirable, que nos dejó el 7 de junio, el día del sacrifico de Bolognesi. Después de la misa de cuerpo presente, nos reunimos sus amigos -entre ellos Mario Falcón y Gonzalo Bulnes Mallea- para hablar de Tacna y de historia, como si ella hubiese estado presente.

Descanse en paz, señora Esperanza Gambetta, sus amigos, los que la queremos y ya la extrañamos, siempre tendremos un lugar en nuestra memoria y en nuestro corazón para cobijar su amplia sonrisa, su voz clara y franca, su mirada sincera y su presencia señorial.

Sus restos fueron cremados y sus cenizas echadas al mar, como ha sido su voluntad. Ese mar, que fue el medio por el cual su familia llegó a Lima dejándolo todo para sobrevivir, es ahora el lugar de su reposo, reposo de una parte de la historia peruana que nos debe hacer recordar lo difícil que en algún tiempo significaba ser peruano.

(*) Abogado, asesor parlamentario, experto en asuntos internacionales e históricos, cercano colaborador y discípulo de Alfonso Benavides Correa. jcherrerat@yahoo.com

Wilfredo Pérez Ruiz o un promotor de la Etiqueta Social en el Perú


Las formas adecuadas para relacionarse, el protocolo, la llamada etiqueta social, es el tema que preocupa al docente Wilfredo Pérez Ruiz. “Hay un deterioro de la relación humana en nuestra sociedad que es consecuencia del déficit de buena educación”, dice para la red social Generaccion.com este comunicador y especialista en este campo.
He aquí sus apreciaciones (Francisco Huanacune Rosas).



En sus múltiples artículos usted menciona la importancia de la etiqueta para toda sociedad. ¿Hasta qué punto esta es importante?

La etiqueta social es un marco trascendente de normas que nos permiten a todos relacionarse y convivir en mejor relación con nuestros prójimos. De ahí su importancia para viabilizar la vida en sociedad.

La vida en civilización…

Sí, efectivamente, este conjunto de pautas tiene un valor muy grande para aprender a respetar al semejante y saber coexistir en armonía en todos los ámbitos de nuestra colectividad.
Más de uno piensa a propósito de la etiqueta social refiriéndose al Manual de Carreño y dice que esta es un conjunto de normas rígidas. ¿Se ajusta esta a la verdad?

El libro de Manuel Antonio Carreño viene a ser en nuestros días un documento referencial, ya superado en la actualidad. Por lo demás debo enfatizar que la etiqueta social no es un conjunto rígido de normas, sino más bien un amplio abanico de principios y recomendaciones perfectamente adaptables a nuestra realidad.

En todo ámbito de la vida en sociedad…

Claro, en primer lugar, la etiqueta no distingue edad, estatus, jerarquía o procedencia, por citar algunas consideraciones. Y en segundo lugar, esta debe promoverse desde el hogar y las entidades educativas a fin de formar personas con alto sentido de consideración y respeto mutuo.

Todo un proyecto de sociedad implícito que emergería desde los hogares. ¿Eso es lo que usted propone?

Por supuesto, los padres deben entender que su comportamiento es un referente en la vida de sus hijos y que su familia puede serlo también a nivel social. Permítame precisar en consecuencia que el proyecto no es implícito, muy por el contrario está claramente explicitado.

¿Cuál es la clave para lograr esto?

La autoestima personal y colectiva tiene una influencia determinante en la aplicación de la etiqueta social, de ahí la necesidad de fortalecer y elevar los niveles de autoestima en nuestro medio para querernos, valorarnos, comprendernos y aceptarnos como verdaderos semejantes. Este punto es central para salir de la trampa del tercermundismo intelectual, moral y cultural que lacera y deprime a nuestra sociedad.

¿La falta de etiqueta es un problema transversal a toda la sociedad?

Sí, es un problema que no distingue estatus social alguno. Se lo explico con unos ejemplos, asisto a reuniones sociales donde observo sorprendido como el celular es colocado en la mesa como se hace con un cubierto; o como las personas no responden una llamada telefónica o un correo electrónico. O cuando veo que las personas no agradecen una invitación, un obsequio, llegan tarde a una reunión, saludan con desdén, asumiendo que la etiqueta solo concierne a las damas de sociedad y que, por decir algo, consiste en usar correctamente los cubiertos en una mesa. No es así, es una cultura de vida de lo que hablo.

No será que la falta de etiqueta es también consecuencia del hecho de que formamos parte de una sociedad machista...

Sí, este es un factor altamente influyente. Pues, la igualdad de género y la ascendencia de la mujer en la sociedad, no implica que el varón pierda la caballerosidad que siempre debiera distinguirlo. Esa falta de caballerosidad también se nutre desgraciadamente en el hogar.

En sus artículos usted critica abiertamente a los políticos y a los principales actores sociales. ¿Por qué lanza sus críticas en primera persona?

Porque los políticos, además de representar a la ciudadanía, ejercen un liderazgo social que debiera contribuir a encauzar positivamente la conducta de los integrantes de nuestra sociedad, convirtiéndose así en verdaderos y genuinos referentes. En tal sentido, comportamientos, poses y declaraciones de los ex presidentes Alan García y Alejandro Toledo se desdicen de sus cualidades intelectuales. Es lamentable, señalando otro caso, que el actual presidente crea que para acercarse al pueblo hay que asumir posturas y expresiones contrarias al estatus referencial de un mandatario.

¿Se refiere al lenguaje presidencial o a qué otro aspecto de su conducta?

Sí, permítame abundar con unos ejemplos. Decir, “no chupen mucho” en la Plaza de Armas de la ciudad de Abancay en la víspera de año nuevo es absolutamente inadecuado. Lo mismo podríamos decir con el presidente del Congreso de la República quien, además de sus precarias formas y educación, evidencia falta de autocontrol emocional y empatía.

Un déficit flagrante de etiqueta social a nivel de nuestras elites...

No necesariamente, pues el comportamiento del señor Daniel Abugattas, tan satanizado en los últimos tiempos, refleja sin ambigüedades la conducta de más de un empresario, artista, líder de opinión e incluso padres de familia. La única diferencia se encuentra en el hecho que el deplorable proceder del titular del Poder Legislativo trasciende y es percibida en tiempo real por la opinión pública.

Un problema mayúsculo cuya solución se inscribe en el largo plazo...

Sí, pero permítame afirmar que en este caso los problemas deben convertirse en oportunidades. Es decir, mayor debe ser la preocupación por situar como prioridad esta temática entendida como un puente de convivencia y coexistencia social.

Una última reflexión

Nos corresponde, al igual que hace el agricultor, echar semillas, a sabiendas que no todas florecerán. Pero nuestro buen comportamiento servirá de referente para quienes nos rodean y, de esta manera, lograremos insertar el tema en la vida de los miembros de nuestra sociedad.

Ministerio de Cultura rinde homenaje a la historiadora María Rostworowski de Diez Canseco


El Ministerio de Cultura ha declarado a la prestigiosa historiadora María Rostworowski de Diez Canseco “Personalidad Meritoria de la Cultura”, en mérito a su invalorable contribución en el campo de la investigación historiográfica del Perú y en reconocimiento por el enorme legado de su “obra académica y la trascendencia de su aporte en el campo de la temática precolombina peruana”.

Nació en Lima el 8 de agosto de 1915. Hija del agrónomo polaco Jan Rostworowski y de Rita Tovar del Valle, natural de Puno. Es pionera en el campo de las investigaciones interdisciplinarias, aquellas que beben de las fuentes históricas y las contrastan con el dato arqueológico y etnográfico.

Rostworowski Diez Canseco fue alumna libre de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Sus dos grandes maestros fueron Raúl Porras Barrenechea, quien la introdujo a los procedimientos historiográficos y al análisis de las fuentes históricas, y el antropólogo norteamericano John Murra, gracias a cuya influencia se adentró al estudio de la etnohistoria.

Es investigadora principal del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) desde su fundación y “una de las pocas investigadoras especializadas en obras orientadas a campos tan diversos como los estudios de género o la permanencia y cristianización de cultos precolombinos”.

Fruto de su prolongada carrera profesional, el IEP publica una serie de obras completas de María Rostworowski que, en la actualidad, cuenta ya con siete volúmenes Destacan entre sus aportes bibliográficos “Doña Francisca Pizarro: Una ilustre mestiza (1534-1598)”; “Estructuras andinas del poder: Ideología religiosa y política”; “Etnia y sociedad: Costa peruana prehispánica”; “Curacas y sucesiones: Costa norte”; “Pachacamac y el Señor de los Milagros”; y la monumental “Historia del Tawantisuyu”.

Desde 1979, es miembro de número de la Academia Nacional de la Historia, siendo además su Vicepresidente. Asimismo, es integrante de la Real Academia de la Historia (España) y de la Academia Nacional de la Historia (Argentina). Pertenece al Instituto Raúl Porras Barrenechea (Lima) y al Institute of Andean Studies (Estados Unidos). La Sociedad Geográfica de Lima la incorporó como socia honorario. Presidió la Asociación Peruana de Etnohistoria, a iniciativa de Fernando Silva Santisteban.

Como parte de su meritoria trayectoria profesional ha sido agregada cultural en la Embajada del Perú en España (1964-1968) y directora del Museo Nacional de Historia (1975-1980). En 1969, trabajó en el diario Correo, que dirigía Roberto Ramírez del Villar. De 1973 a 1974 laboró como investigadora en el Museo de la Cultura Peruana. A pesar de sus infatigables 90 años sigue trabajando con genuino entusiasmo, desvelo y dedicación. (Nota del editor)