28 dic 2012

La depresión navideña: Algunos tips de ayuda


Si una persona está muy triste debe buscar ayuda psicológica pues tiene riesgo de suicidio, recomienda la Dirección de Salud Mental del Ministerio de Salud.

La depresión es un estado de ánimo que puede presentarse durante las fiestas navideñas, con síntomas tales como la  tristeza y melancolía. Quienes la padecen muestran una visión negativa de sí mismos, de la vida, del futuro y cualquier actividad les resulta aburrida, así lo detalló la directora ejecutiva de la Dirección de Salud Mental del Ministerio de Salud, Gloria Cueva.

Este trastorno -de no ser atendido a tiempo por un especialista de salud mental-, puede llevar a la persona a un sufrimiento prolongado o a que tome decisiones de forma impulsiva, advirtió la citada especialista, quien además señaló que existen muchos factores que influyen en la aparición de la depresión, tales como los recuerdos de seres queridos que han muerto o que se encuentran lejos, lo cual propicia que sus pensamientos y atenciones estén focalizados en los momentos vividos con ellos.

“Quienes presentan depresión por estas fechas no comparten el entusiasmo del ambiente, ni de los otros familiares que le rodean, sino que tienden a traer recuerdos de acontecimientos pasados, más aún si estos fueron negativos o desdichados” recalcó Cueva Vergara.

Asimismo, mencionó que aquellas personas que se encuentra lejos de casa, viviendo o trabajando en otras ciudades, también pueden desarrollar este trastorno. Pensarán en lo solos o lejos que están; pensarán en todo lo negativo y no aprovecharán lo que les brinda las fiestas.

Lo cierto es que la depresión también se ve influida del bombardeo publicitario y la presión social. “El espíritu navideño que se vende, impulsa a los individuos a desear una felicidad que no se encuentra en el mundo real. La falta de recursos económicos es una gran traba en estas fechas”, señaló la funcionaria del sector Salud.

Puntualizó que la idea de felicidad que aparece en los medios de comunicación no tiene nada que ver con la realidad que viven muchas familias con problemas, ya sean económicos, personales, laborales, de pareja, etc. El hecho de no poder comprar regalos a los niños o de no poder hacer una buena cena incitará a la persona negativa a refugiarse en sus pensamientos y a autocriticarse.

Qué hacer para salir de la depresión navideña

La directora ejecutiva de la Dirección de Salud Mental del Ministerio de Salud, Gloría Cueva Vergara, listó algunas recomendaciones entorno al espacio familiar y personal. Resaltó que para salir de la depresión es necesario buscar  ayuda profesional y apoyo familiar.

·         Recordar momentos agradables con las personas ausentes, resaltar sus cualidades, lo que más les gustaba y trasmitirlo o a la familia, sobre todo a los niños.
·         Expresar sus sentimientos le ayudarán a sentirse mejor, si los comparte tiene más posibilidades de que alguien le ayude a eliminar los pensamientos negativos y a que vea la parte positiva.
·         Aceptar su realidad y aprovechar las fiestas para desconectarse un poco del día a día, su estado de ánimo no ayuda a mejorar la situación, todo lo contrario.
·         Recordar que la Navidad es solo una fecha en el calendario y que cada persona le da el significado que ella quiere.
·         Busca la serenidad en los pequeños detalles, un baño tibio, un refresco a media tarde, una película divertida.
·         Analizar toda la situación y valorar cuanto de negativo tenemos y cuanto de positivo, intentar no focalizar toda su atención en los puntos negativos, buscar más allá e intentar localizar algo bueno.
·         Disfrutar estando con los suyos y teniendo vivencias positivas. No debe compararse, saldrá perdiendo en la mayoría. No olvidar que la publicidad está exagerada para incitarnos al consumo.
·         Aprovechar sus recursos y su creatividad para preparar la cena de Navidad; recordar que contamos con una variedad de platos al alcance de todos. Buscar alternativas y decorar la mesa con cosas  apetecibles, los demás lo agradecerán y disfrutarán de este momento especial.

Fuente: www.connuestroperu.com

Racismo en red, lo dicho y lo escrito


Nelson Manrique Gálvez (*)


Las agresiones de los jóvenes ppkausas contra los votantes de Humala en la pasada elección presidencial fueron un baldazo de agua fría para quienes creían sinceramente que el racismo estaba en camino de superarse en el país. La carga de violencia simbólica allí expuesta era tal que invitaba a sentir que el viejo Perú oligárquico seguía allí, lozano y agazapado, esperando simplemente la ocasión para mostrarse. Se trató de un racismo básicamente reactivo, una reacción de los ppkausas ante la derrota de su líder.


Pero existe también en las redes sociales un racismo activo que se expresa al margen de la existencia de problemas coyunturales que exacerben las tensiones sociales, como una elección presidencial. Es el caso de las agresiones contra los amixer en Facebook.

Amixer es una categoría social que fácilmente se confunde con “cholos en red” y es una forma de etiquetar a un grupo social al que se agrede usando las redes sociales. Jóvenes de clase media suelen hurgar en las redes –especialmente en Hi5– buscando fotos de gente que consideran amixer, para subirlas a su web y convertirlas en objeto de escarnio. Las agresiones y burlas de carácter brutalmente racista abundan en varias de estas páginas.

La discriminación se mueve a través de la construcción de gruesos estereotipos, que sustituyen los rasgos singulares de las personas por un discurso generalizador, que los descalifica y deshumaniza: “Este Grupo –afirma una página–  Está en Contra de esa Gente Pirañitas, Barristas, Pueblo Jóvenes, Que Se Creen Lo Máximo” (http://on.fb.me/nGk6rS). “Pirañitas”, “barristas” y habitantes de los pueblos jóvenes terminan así equiparados. Los pobladores de los barrios populares de Lima terminan descalificados como violentistas y delincuentes.

Más allá de comprobar que en materia de racismo hay aún mucho que hacer, quiero proponer una reflexión tomando otro ángulo de la cuestión: los cambios que Internet viene produciendo en las relaciones entre el lenguaje oral y el escrito en el entorno virtual.

Los ataques racistas en las redes sociales suelen ser perpetrados por gente muy joven; básicamente adolescentes. Por supuesto, se puede explicar esto señalando que ellos tienen menos interiorizados los mandatos sociales que luego –cuando tengan más edad y experiencia– les enseñarán a ceñirse a lo “políticamente correcto” a la hora de expresarse reservando sus verdaderas opiniones para compartirlas solo con su gente más cercana, sus amigos, por ejemplo. De esa manera el racismo podrá ser negado oficialmente, manteniéndose fuera de la mirada pública, discretamente escondido en la esfera de lo privado. Pero algo está cambiando en los usos del lenguaje.

Para los “inmigrantes digitales” –aquellos del horizonte anterior al despliegue de las computadoras y las redes–, existe una neta distinción entre lo que se dice oralmente y lo que se escribe. Un dicho lo expresa muy claramente: “Las palabras se las lleva el viento, lo escrito queda”. En otras palabras, al escribir se incorporan mecanismos de autorrepresión que se relajan notablemente cuando la comunicación es oral.

Pero es otra la socialización de los “nativos digitales”; aquellos que crecen con las herramientas informáticas formando parte de su entorno “natural”. La interactividad en red tiende a borrar la distinción, que para un inmigrante digital es neta, entre lo hablado y lo escrito. El chat, por ejemplo, es comunicación escrita, realizada utilizando un teclado como interfaz para comunicarse. Pero al mismo tiempo tiene la inmediatez –posibilitada por la interactividad– de la conversación oral. En semejante entorno tiende a difuminarse la clara –para sus mayores– barrera oral / escrito y se termina poniendo por escrito cosas que antes solo se decían oralmente, como los ataques racistas; luego las redes se encargan de que opiniones antes reservadas a un entorno de los amigos inmediatos estén potencialmente disponibles para millones de lectores, con consecuencias sociales no esperadas.

El racismo existe en la sociedad real, no lo crearon los ppkausas y antiamixer.  Se recrea en la sociedad virtual, pero lo hace con rasgos específicos que es importante entender

(*)   Historiador, sociólogo y prestigioso periodista reconocido por sus ensayos sobre la realidad nacional. Catedrático de la Pontificia Universidad Católica del Perú. 

El “lapsus” del villano Villena


Wilfredo Pérez Ruiz (*)

Hace varias semanas hizo noticia el entonces ministro de Trabajo, José Villena, no precisamente por anunciar un nuevo e importante logro en su portafolio, sino por su protagonismo en un episodio incalificable y deshonroso para un funcionario estatal que, en su condición de tal, está expuesto al escrutinio ciudadano.

Como se recuerda, Villena llegó al aeropuerto de Arequipa -el 27 de noviembre- para tomar un vuelo a Lima, pero pretendió abordar el avión de LAN que estaba a punto de despegar. A raíz de ello el personal de la empresa y la policía intentaron detenerlo. Los informes de la seguridad del terminal aéreo señalan que los insultó y amenazó con despedirlos. Según el parte médico, el ex titular de Trabajo habría empujado a la empleada de la aerolínea ocasionándole moretones en el antebrazo derecho.

Este es el segundo personaje del régimen con actitudes violentistas. El primero fue el congresista Daniel Abugattás. Durante su gestión en la presidencia del Congreso de la República estuvimos acostumbrados a sus frecuentes declaraciones altisonantes, desmedidas, agresivas y confrontacionales, propias de su escasa inteligencia emocional. Pero, nunca estuvo denunciado por agresión física a una mujer.

Los líderes políticos -para su buena o mala suerte- constituyen referentes para la sociedad y deben esmerarse en exhibir una actuación impecable con la finalidad de moldear el obrar de la colectividad. Quienes ejercen influencia social tienen que meditar las implicancias de sus acciones. De allí que, a comunicadores, empresarios, servidores públicos, etc. les corresponde proyectar un perfil concordante con su nivel de ascendencia.

Sin embargo, cada vez son más frecuente este tipo de inconductas que, probablemente, expresan su absurda creencia –propia de repúblicas del cuarto mundo- que ellos son “ciudadanos de primera clase” y, por lo tanto, están exceptuados de acatar las normas y los procedimientos de los “electores de a pie”. Unas son las disposiciones ha cumplir por nosotros y otros los cuantiosos privilegios de los burócratas frívolos, pusilánimes e insensibles que exigen pleitesías virreinales.

Esto me recuerda los padecimientos afrontados en mi gestión en la presidencia del Patronato del Parque de Las Leyendas – Felipe Benavides Barreda (2006 – 2007), al ser visitado por autoridades gubernamentales, congresistas oficialistas y asesores que pretendían –sin reparos ni vergüenza alguna- un trato y prerrogativas inadmisibles, como ingresar en sus autos en un sitio atestado de miles de concurrentes. Hacían llamadas telefónicas, se molestaban e incluso amenazaban con retirarse de la actividad a la que habían sido convocados. El colmo!

Usanzas como las que motivan esta nota contribuyen a alejarlos del sentimiento ciudadano. Estos trances acentúan la falta de credibilidad, prestigio y representatividad de nuestra clase dirigente. Sus continuos lapsus, sumados a su falta de productividad, cuestionable moral, carencia de destrezas neuronales y una secuencia interminable de escándalos, solo sirven para distanciarlos del pueblo y, además, crean un espacio para los grupos radicales que se nutren de sus deficiencias. Lástima que todos nos demos cuenta, pero –al parecer- los líderes políticos no lo perciben debido a su ceguera para analizar las demandas populares.

A la luz de mi experiencia vivencial creo que las circunstancias discrepantes y de confrontación facilitan conocer –por encima de apariencias- la capacidad de autocontrol, paciencia y formación personal. De allí que la reacción del ex ministro “villano” permite saber hasta donde llega –en instantes de tensión- su termómetro de convivencia. Al parecer es precario para alguien que, por sus tareas de gobierno, debe tener un mejor grado de tolerancia.

La buena educación en los hombres y mujeres que están en la “vitrina” de la opinión del público se sugiere que sea la adecuada por la trascendencia de su desenvolvimiento. El ejercicio de la etiqueta social, tal como lo hemos indicado en anteriores artículos, está acompañado de la empatía, la autoestima y de mecanismos internos de autocontrol que deben fluir con naturalidad en todo tiempo, circunstancia y lugar. En el caso que estamos comentando, esto no sucedió.

Más allá de las valiosas consideraciones de la etiqueta social, quiero anotar que la prepotencia, la discriminación y el irrespeto a la dignidad humana contribuyen a acentuar las diferencias en un país contaminado por el racismo y la marginación. Me pregunto: ¿José Villena hubiera reaccionado así ante mortales de su igual o mayor “estándar” social? ¿Hasta cuando debemos soportar hechos errados y déspotas de los jerarcas del estado?

Estas líneas las escribo indignado por el maltrato padecido a una dama y, por lo tanto, comparto estas reflexiones con usted, amigo lector, acerca de la grandeza de poseer un comportamiento coherente y consecuente con la “inclusión social” que, por lo visto, fue echada al tacho por un “villano” huérfano de la mínima condición para defender los derechos laborales de los trabajadores. Le recuerdo al ex inquilino de la avenida Salaverry las sabías palabras del director y actor de cine Edward James Olmos: “La educación es la vacuna contra la violencia”.       

(*) Docente, consultor en organización de eventos, protocolo, imagen profesional y etiqueta social.  http://wperezruiz.blogspot.com/

3 dic 2012

PARTIDO APRISTA PERUANO

COMITÉ EJECUTIVO DISTRITAL DE
 SAN BORJA


Editorial


            La política peruana siempre está llena de cambios y súbitas transformaciones. Al proceso de revocatoria de la alcaldesa de Lima, Susana Villarán de la Puente, se suma la demanda que el Perú ha iniciado en la Corte Internacional de Justicia de La Haya por el diferendo marítimo con Chile y, por último, sigue el “suspenso” en torno al pedido de indulto al ex dictador Alberto Fujimori Fujimori, quien está sentenciado a 25 años de cárcel por los delitos cometidos durante la década oscura de su administración gubernamental.

Desde nuestra perspectiva, reconocemos la legalidad constitucional de la revocatoria como un instrumento al que tiene derecho la ciudadanía. Pero, consideramos que, a todas luces, el proceso contra la alcaldesa de Lima -además de tener un sinnúmero de cuestionamientos- tiene detrás un conjunto de intereses que están muy lejos de pretender interpretar las demandas sociales de la población. Además, de concretarse la revocatoria –convocada para el 17 de marzo del 2013- los proyectos en ejecución serán paralizados y, además, se producirá un vacío en la gestión edil perjudicial para la ciudad y sus habitantes.

De otra parte, saludamos la cohesión y madurez nacional en entorno al litigio –iniciado el 2008- que el Perú, de acuerdo a los instrumentos del derecho internacional, está llevando en la CIJ y que, finalmente, pondrá fin de una disputa que representa una pérdida de soberanía y un grave perjuicio para la próspera actividad pesquera en la zona sur del país. No obstante, debemos evitar ánimos triunfalistas que puedan generar frustraciones colectivas de no ser el fallo final el esperado por nuestro país.

Por último, el ex dictador sigue dando que hablar. Los trámites para lograr su indulto continúan generando polémica en la opinión pública y, especialmente, una serie de conjeturas acerca de la decisión que, finalmente, deberá adoptar el jefe de estado, Ollanta Humala Tasso. Es obvio que la determinación será política y no, como los voceros del gobierno afirman, sustentada solo en los informes médicos. Como ha señalado Mario Vargas Llosa “Fujimori está mejor que usted y yo” y, además, recordemos que se encuentra en un lugar lleno de los privilegios que no dispone ningún otro recluso en el país.

Esperamos que, prontamente, se cierre este capítulo que enturbia la escena política y que -de producirse el indulto en cuestión- dividirá más al país, “ensuciará” la imagen del gobierno peruano y  representará una frustración en el anhelo colectivo de hacer justicia sin distinciones. El país está atento a lo que se resuelva en Palacio de Gobierno.



                                                                                                                                Arturo Loli Caballero
                                                                                              Secretario General
Comité  Ejecutivo Distrital de San Borja
Partido Aprista Peruano

Chile y Perú ante el último fallo de la Corte de La Haya


Juan Herrera Tello (*)


Recientemente la Corte Internacional de Justicia de La Haya, ha emitido un fallo sobre el diferendo entre Colombia y Nicaragua. Este fallo ha provocado en Colombia reacciones negativas por no haber obtenido la totalidad de su pretensión básicamente porque la solución dada por la Corte significa un detrimento al espacio marítimo que tenían como posesión con soberanía.

  
El ex presidente colombiano Álvaro Uribe opinó a no considerar el fallo, más adelante el presidente Santos en un mensaje a la nación, manifestó que iba a estudiar la mejor manera de cómo defender los derechos de los colombianos en los archipiélagos en disputa. Viendo este asunto desde fuera, creemos que la posición colombiana ha salido fortalecida porque el territorio insular ha quedado como parte de su territorialidad, la corte le ha dado la razón a Colombia y le ha dado a este país la soberanía de todas las islas. Ahora una de las acciones colombianas ha sido el de denunciar el “Pacto de Bogotá” sobre solución de controversias lo cual no afecta en lo absoluto el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), el cual debe ser cumplido.

¿Qué es lo que nos afecta o nos favorece de todo esto? El caso colombiano – nicaragüense es singular ya que Nicaragua pretendía desconocer el tratado Esguerra – Bárcenas (1928) donde Colombia reconoce a Nicaragua la costa de Mosquitos, y Nicaragua reconoce a Colombia los archipiélagos que ahora se han disputado. Es un tratado de límites perfecto, pero en 1928 no había un derecho internacional sobre el derecho del mar como lo conocemos ahora, y tampoco este tratado establece una línea sobre espacios marítimos, lo que la CIJ ahora a fallado ha solucionado conforme a la equidistancia, como ha venido realizando sus fallos desde antes que existan soluciones conforme a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.

Lo que se ha confirmado nuevamente, es que las delimitaciones marítimas se solucionan conforme a la equidad, no porque estas sean salomónicas, sino porque la justicia y el derecho así lo establecen.

Mientras esto ha pasado en Colombia con una singular protesta, debemos de comprender que lo mismo nos pasó a nosotros cuando sometimos al arbitraje del presidente de los Estados Unidos la cuestión de Tacna y Arica, creyendo que nos iban a devolver sin plebiscito las provincias en disputa; pero el árbitro falló que debía realizarse la consulta no obstante el tiempo transcurrido. Al conocerse esto hubo protestas para desconocer el fallo, pero aún así lo aceptamos y fuimos a la justa internacional que finalmente no se realizó por la falta de garantías y el estado de terror que los habitantes peruanos sufrían, esto iba a impedir una votación libre y justa.
Nuestra historia tan rica en acontecimientos, y en especial nuestra historia internacional nos muestra como fieles cumplidores de los pactos que firmamos y honramos con su ejecución a pesar que estos puedan ser en detrimento de nuestra soberanía, apostamos por la paz y la concordia. No hay pues antecedente alguno que pueda decir que ninguno de los acuerdos de límites que el Perú ha suscrito los haya violado, mientras otros firman y nunca cumplen no obstante dádivas y hasta reconocimientos.

En Chile la situación se puso candente después de las declaraciones del ex presidente Frei, quien manifestó que “Acuerdos salomónicos no son convenientes, y eso es bueno que Chile lo haga saber a todos los niveles internacionales en esta etapa, de lo contrario se van a poner en duda todos los tratados y todos los acuerdos si no hay un acuerdo a derecho. Los acuerdos salomónicos en este caso no pueden funcionar ni Chile puede aceptarlos”.

Antes de decir estas palabras, se dijo que los ex presidentes habían analizado la historia de las relaciones internacionales con Perú y de lo que les correspondía a las administraciones Aylwin, Lagos y Frei; pero un detalle importante, no se encontraba en esta reunión Michelle Bachelet, la presidenta que tuvo que afrontar durante su administración el contencioso marítimo con el Perú.

Es en este contexto que debemos entender al ex presidente Frei, y concordamos con él en que no se deben dar acuerdos salomónicos sino FALLOS CONFORME AL DERECHO DEL MAR. En primer lugar porque los acuerdos salomónicos lo otorgaba Salomón, el rey bíblico y en segundo lugar estamos ante un tribunal arbitral cuyos fallos han sido, son y serán siempre ajustados a derecho. Hoy la norma general para realizar las delimitaciones marítimas del mundo, se realizan en conceptos de equidistancia de los mares que se superponen, esto se debe a que cada país le corresponderle la debida proporción de acuerdo a la proyección de su territorio.

Es una posibilidad que el ex presidente Frei al haber estudiado toda la historia diplomática entre Perú y Chile ahora opte por el concepto de justicia, y conforme a derecho no quiera que haya una solución injusta como la ocurrida en el arbitraje político de 1922 – 1925 donde se le dio la razón a Chile -no obstante existir en la época la institución del abuso del derecho- al pretender realizar una justa electoral internacional, después de más 35 años de haber sobrepasado el plazo para realizarlo. Mientras que el arbitraje sobre Tacna y Arica fue un arbitraje político, hoy el arbitraje sometido ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya es un arbitraje de derecho, y como tal sus fallos responden a este concepto.

El diplomático chileno José Rodríguez Elizondo (que gozara de nuestra hospitalidad durante su exilio y que algunos peruanos, lo aúpan en forma bastante extravagante hasta exaltarlo como amigo del Perú) en su texto “De Charaña a La Haya”, nos dice tratando de rebatir al ex canciller peruano Rodríguez Cuadros: “No está escrito que las fronteras terrestres o marítimas, deban “volverse” equitativas, si lo pide o exige el Estado que se percibe perjudicado. Tampoco está escrito que, mientras las fronteras terrestres no responden a una lógica” la delimitación marítima “tiene que dar como resultado equidad” como cree Manuel Rodríguez Cuadros.” Sería ideal que “el amigo del Perú” también lea la jurisprudencia internacional para que no nos asuste con sus desatinados comentarios que en vez de construir, sus “aportes” sirvan para separarnos más y desinformar a sus nacionales.

El proceso de La Haya es un asunto que tiene que ver con la naturaleza de los tratados. Mientras el Perú dice que los acuerdos de 1952 y 1954 son simples pesquerías, Chile manifiesta que son acuerdos de límites. Esa es la controversia fundamental. Si la corte falla a favor de la posición chilena entonces se reconocerá el paralelo como límite y aquellos acuerdos tripartitos serán considerados limítrofes. Pero si se determina conforme a la tesis peruana entonces se realizará una demarcación marítima conforme al derecho internacional, a la justicia y a lo que cada nación aspira, a una paz permanente con seguridad y cooperación mutua.

(*) Abogado, asesor parlamentario, experto en asuntos internacionales e históricos, cercano colaborador y discípulo de Alfonso Benavides Correa. jcherrerat@yahoo.com

La Haya: Serena y vigilante expectativa


Herbert Mujica Rojas (*)


Frente a los objetivos hechos de participación oral ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya por parte del demandante Perú y demandado Chile, por el contencioso marítimo de límites a que hemos llevado a los del sur, se impone mandatoria y firme la actitud de serena y vigilante expectativa.


El veredicto de la Corte Internacional de Justicia está previsto para mediados del 2013. Nada sensato existe que cambie o la fecha de esta circunstancia o el estudio que promueva una solución jurídica. Por tanto, las numerosas expresiones de los ex jefes de estado de Chile o la puntualización de su vocera Cecilia Pérez subrayando que la voz de su gobierno la lleva el presidente Sebastián Piñera son datos públicos. Pareciera ser que hay muchas preocupaciones y que éstas no están en el Perú.

Pero como la caridad comienza por casa, resulta obligatorio llamar al orden a los numerosos diplomáticos redivivos, historiadores que no historian, intelectuales de quiosco o internacionalistas de fotocopia que han empezado a llenar de "opiniones" diarios, canales televisivos o radioemisoras. ¿Podría usted confiar en quienes nunca se preocuparon del tema limítrofe y de pronto se han vuelto sabios y especialistas en clases aceleradas de 24 horas? En el mundo se sabe que debajo de cada piedra del Perú hay un estratega y opinante para todos los temas.

En un año confrontacional en la Corte Internacional de Justicia de La Haya, lugar a que el Perú ha llevado a Chile por el contencioso limítrofe, es imprescindible subrayar que este hecho dinamizará, al margen de los resultados, entre otros retos formidables, la construcción de la complementariedad con el país del sur y la cimentación histórica del Perú con la contestación pendiente que se debe a sí mismo desde 1879.

Perú no está compelido a dar respuesta a ninguna otra nación. Tiene sí que construir la unidad nacional en torno a intereses soberanos comunes y en la procura de un desarrollo enérgico, científico, con justicia social y reparto democrático de la riqueza, para sus 30 millones de habitantes. Perú tiene que responderse a si mismo y esa circunstancia está pendiente desde 1879, año de la aciaga fractura que representó la guerra que nos planteó Chile.

Las circunstancias de librar batalla jurídica, al margen del resultado en La Haya, plantean el dulce y fragoroso reto de comprender que ¡por fin! hay una posibilidad de sintonizar al cuerpo social peruano en torno a intereses comunes, imprescindibles y unificadores. Por tanto, el Estado Peruano y cualquier gobierno tienen que responder a su colectivo ciudadano que son todos los peruanos e ingresar con moderna estampa al reto contemporáneo de la paz y la complementariedad con los otros estados latinoamericanos.

Al hombre y a la mujer comunes ¡nadie los toma en cuenta! Los sucesivos gobiernos, una vez apoltronados en la silla administrativa de Palacio, prescinden del ciudadano y hacen, no pocas veces, papelones entreguistas, vergonzosas claudicaciones e impresentables desempeños a todo nivel. La cancillería parece olvidar que será la ciudadanía la que afronte y sufrague cualquier dinámica, en los diferentes campos de batalla y que, por tanto, merece ser parte opinante de cualquier esfuerzo.

Son pocas o mínimas las opciones que quedan para la generación que desde hace más de 35 años está en política. Sin líderes o pensadores de creación intelectual notable, huérfana de paradigmas, carente de cualquier visión nacional homogénea e integral del Perú, no es necesario exagerar en la necesidad histórica de asumir el liderazgo, teniendo como plataforma el reto de La Haya, pero recordando que la gran fractura nacional viene desde 1879, para reconstruir la patria. Acaso sea magnífica ocasión para redimirse de la mediocridad intrascendente y nadería que ha caracterizado a esta generación. Al reto hay que dar una réplica, no está demás decir que para contribuir con su grano de arena, Perú, su propia Respuesta ensaya su aporte."

Ver más allá del juicio y su resultado en La Haya es tarea imperativa para una generación en absoluto nadir y acaso, también, su resurrección política comandando las rutas de un destino promisorio y esperanzador.

Más que ver una eventual derrota ajena, aunque sea por un milímetro que cambie el status quo cuyo cumplimiento sí será polémico, hay que mirar cómo administrar los ecos exitosos de cara a la complementariedad con los del sur. Mientras que la geografía y su majestuoso imperio siga como está, Perú y Chile deben conseguir, con respeto y altura, algún día, un edificio de cooperación y con miras a la formación de una comunidad latinoamericana de naciones.

El bullicio de los lenguaraces irresponsables, la poca prudencia de una prensa subitáneamente enterada de un suceso que habían ignorado por largos años y la tropelía incontinente de "análisis", tienen que cesar para la propia salud del Perú.

Unir al Perú en su riquísima policromía cultural, productiva, histórica y de tradiciones en su vasto y múltiple territorio representa una respuesta sensacional. La respuesta que nuestra propia nación tiene que darse. Y las estridencias sobran. Consideración a tenerse en cuenta en un reto al que hay que dar contestación. Por eso: ¡Serena y vigilante expectativa!

(*) Con estudios en Antropología. Ha sido asesor del Ministerio de Relaciones Exteriores. Editor en Perú de la Red Voltaire, colaborador y columnista de diversos medios nacionales, escritor y estudioso de la realidad peruana.