Wilfredo Pérez Ruiz (*)
Se ha preguntado si usted es un interesante, ameno y locuaz conversador. ¿Ha observado la forma como hablan las personas habitualmente? Tal vez la manera de dialogar y los temas tratados facilitan –con amplitud- percatarse del nivel cultural, social y de la educación integral del individuo. Ambos ingredientes complementan mejor la imagen de nuestros semejantes.
El grado de lectura está vinculado a la calidad y profundidad de la conversación. En mi artículo “El maravilloso ‘encanto’ de la lectura” digo: “…Los padres no leen y muchos menos sostienen, por consiguiente, conversaciones inteligentes, interesantes y documentadas que ilustren a sus hijos. Una situación análoga sucede cuando los únicos temas de tertulia, entre personas supuestamente de elevado estatus profesional, son el costo de vida, los hijos, los nietos, el clima y la oficina. En esas ocasiones podemos verificar que la lectura no está presente en la vida de quienes participan, con vivo entusiasmo, solamente de esas pláticas”.