4 oct 2012

Homenaje a Jesús Echenique Céspedes


Luis Carreño Martínez (*)



Con ocasión de la reciente partida a la Casa del Señor de uno de los más queridos y representativos integrantes del Comité Distrital de San Borja del Partido Aprista Peruano, el compañero Jesús Echenique Céspedes, publicamos un artículo que destaca las cualidades personales de este aprista honesto, honorable y cuya lección de vida permanecerá entre todos los que tuvimos el privilegio de conocerlo y aprender de su aprismo austero, leal, consecuente y fraterno. Fue
referente para las nuevas generaciones de militantes de nuestro gran partido.



c Jesús Echenique Céspedes


En estos tiempos en que a nivel partidario se habla mucho de darle paso a la juventud y  de renovación dirigencial, quisiera hacer un paréntesis para reflexionar acerca de estos lemas que se nos quieren imponer como única salida a la crisis del Partido del Pueblo.

Creo que no se trata de cambiar por cambiar, de que los jóvenes siempre van a ser mejores que los viejos o que los que no tuvieron la oportunidad de liderar y ahora la asumen, lo hagan mejor que el anterior. Como siempre el problema no es la forma sino el fondo. Y el fondo se refiere estrictamente a las cualidades y calidades personales, como ser humano de quienes deben asumir los liderazgos en estos tiempos.

Es muy fácil decir, “debemos seguir el ejemplo de Haya de la Torre”, y quizás difícil hacerlo. Pero, sin tener que mirar tan alto, podemos mirar a nuestro alrededor y darnos cuenta en aquellos compañeros que, quizás no llegaron a asumir grandes responsabilidades políticas a nivel nacional, encontrarnos esos “modelos” a seguir.

Quisiera centrar esta reflexión coincidiendo con la dolorosa partida de un compañero que más allá de ser un fiel y leal servidor de los ideales de Víctor Raúl. Supo entender lo que quizás muchos no llegamos a entender, que es finalmente el objetivo y distinción que enorgullecía a los apristas de antaño: Ser un hombre honrado, fraterno, humilde de corazón y piadoso. Estas palabras están dedicadas al compañero y amigo Jesús Echenique Céspedes. Fue amigo, padre y leal compañero.

Cuando hace más de quince años -recién pasando el cuarto de siglo de edad- en plena dictadura de Alberto Fujimori y en momentos en que el Partido Aprista Peruano atravesaba por una de sus peores crisis institucionales sus locales partidarios no existían y estaban cerrados, tome la decisión de activar militantemente en las filas del aprismo.

Acudí a la avenida Alfonso Ugarte -primer lugar donde fui- y me dijeron que debía activar en mi base partidaria como vecino de San Borja. Entonces, me pregunté: ¿Hay apristas en San Borja? Me dieron una dirección e indicaron que había un grupo reducido de ancianos que se reunían todos los jueves por la noche; entonces decidí ir y tuve la suerte de iniciar mi vida militante dentro del partido alimentándome y aprendiendo de esos seis u ocho compañeros que se reunían para hacer vida partidaria.

Dentro de ellos estaba don Jesús Echenique, quien al igual que los otros, tenían cosas en común: sencillos, afables, filántropos, buenos vecinos, hombres logrados a nivel familiar y profesional y, además, poseedores de un elevado nivel cultural y intelectual. Poseían como virtud la humildad y nos enseñaron con su genuino ejemplo de apristas que entregaban todo por su partido, sin esperar nada a cambio. Incluso sostenían económicamente los gastos partidarios, daban una palabra de aliento, cariño, hermandad y poseían nobles virtudes.

Así conocí al compañero Echenique, con quien me unió un auténtico sentimiento de amistad. Sabía ser disciplinado para asumir las responsabilidades partidarias asignadas, aun en los años de su tercera juventud cuando el cuerpo empieza a jugarnos traicioneras malas pasadas. En las crisis y confrontaciones más duras dentro del Comité Distrital de San Borja, impulsó el entendimiento, la armonía y la fraternidad, aun en la discrepancia. Grandes ejemplos que nunca debemos olvidar; por el contario, debemos hacerlos nuestros.

Jesús, te voy a extrañar, todos vamos a evocar tu recuerdo con gratitud amical. Siempre te recordaré con cariño y afecto filial. Cada vez que pase por la puerta de tu casa, recordaré tu ejemplo de vida, tus recibimientos fraternos y llenos de aprecio para compartir una noche de tertulia.

Es ahora nuestro reto hacer lo que afirmabas: “Siempre debemos mantener la luz encendida del partido”. Esto, finalmente, me lleva a la conclusión, que la renovación de cuadros no es un dilema generacional, es un asunto de personas, virtudes y entregas. Jesús Echenique Céspedes: ¡Cuando un aprista muere…Nunca muere!

(*) Especialista en formulación y ejecución de proyectos públicos y privados, consultor de gobiernos municipales y regionales. Docente universitario y militante del Comité Distrital de San Borja del Partido Aprista Peruano.

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