11 dic 2013

Editorial

Estimados lectores,

            Al momento de cerrar esta edición el mundo se ha conmovido ante la triste noticia del deceso del líder, ex presidente sudafricano y Premio Nobel de la Paz (1993), Nelson Mandela a los 95 años. Su partida apena a la comunidad internacional y a todos los hombres y mujeres que se identificaron con su noble causa: luchar por la igualdad racial, la tolerancia entre los hombres, la convivencia pacífica y las libertades ciudadanas.

Fue uno de los líderes mundiales más importantes del siglo XX, un luchador social poseedor de un carisma singular y, además, de una firme convicción que le significó estar preso por 27 años, entre otros tantos padecimientos afrontados durante su ardorosa existencia. Un hombre de dimensión mundial cuyo legado deben recoger los estadistas que anhelan un sitio en la historia.

Mandela, alguna vez expresó: "Si yo tuviera el tiempo en mis manos haría lo mismo otra vez. Lo mismo que haría cualquier hombre que se atreva a llamarse a sí mismo un hombre". Una muestra del alto concepto de la consecuencia y coherencia de sus convicciones políticas que enaltecieron su existencia. ¡Cuánta falta hacen esos gestos en el mundo de hoy!

Renunció a su derecho hereditario a ser jefe de una tribu xosa y se graduó de abogado (1942). Dos años después ingresó en el Congreso Nacional Africano (ANC), un movimiento de lucha contra la opresión de los negros sudafricanos. Fue uno de los más destacados líderes de la Liga de la Juventud del Congreso, que llegaría a constituir el grupo dominante del ANC. Su ideología era un socialismo africano: nacionalista, antirracista y antiimperialista.

En 1948 llegó al poder el Partido Nacional, que institucionalizó la segregación racial creando el régimen del apartheid. Bajo la inspiración de Gandhi, el ANC propugnaba métodos de lucha no violentos: la Liga de la Juventud (presidida por Mandela en 1951-52) organizó campañas de desobediencia civil contra las leyes segregacionistas. La persecución, la cárcel y las adversidades serían parte inherente en su existir.

Nuestro homenaje a Nelson Mandela a quien evocamos en esta hora dolorosa con sus propias palabras: "La muerte es algo inevitable. Cuando un hombre ha hecho lo que él considera como su deber para con su pueblo y su país, puede descansar en paz. Creo que he hecho ese esfuerzo y que, por lo tanto, dormiré por toda la eternidad". Honor y gloria a este gran apóstol de la paz, la fraternidad y la igualdad.

                                                                                                                Arturo Loli Caballero
                                                                                               Secretario General
Comité  Ejecutivo Distrital de San Borja
Partido Aprista Peruano

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